Arístides Ferrer en Gando, libro de Juan Rodríguez Doreste El 24 de febrero de 1995 se apagó la vida de un tinerfeño extraordinario, Arístides Ferrer García. Sin que muchos lo supieran, había sido uno de esos intelectuales peligrosos para la dictadura, que pagó con años de cárcel sus ideales. Sufrió como tantos la terrible práctica de castigar a científicos, artistas e intelectuales, algo que no solo tuvo un coste personal, también supuso un enorme retroceso cultural y educativo que costó décadas recuperar. Arístides había nacido en Arafo el 18 de abril de 1910, aunque se trasladó con apenas once años a Santa Cruz de Tenerife, al quedar su madre viuda (1). A pesar de este cambio de aires, su pueblo natal siempre ocupó un lugar en su desarrollo vital futuro. El traslado le facilitó poder avanzar en sus estudios y ese paso transformó su vida. El primer testimonio que nos deja la prensa escrita de su vida, al menos que he podido recabar, procede de un acto solidario de 1922. Participó ...
Este lunes se cumplirán 90 años de las últimas elecciones de la República, una jornada de emociones que sirvió de excusa que necesitaban los que no creían en las legalidad democrática para hacerse con el poder. La imagen que usamos hoy, coloreada gracias a las nuevas tecnologías, se tomó en el exterior de una de las mesas electorales de Cabo Llanos. Gente sencilla y humilde se apelotonaba en largas colas, con la esperanza de un futuro mejor. Esa zona tenía una numerosa población obrera que votaron masivamente por las fuerzas de izquierda. Muchos sufrirían graves consecuencias a partir de julio de 1936, con la ilegalización de las fuerzas obreras y republicanas y la detención de numerosas personas, además del envío forzado a la Guerra. Desde finales de 1935 ya se intuía que no tardaría en convocarse unas nuevas elecciones. El gobierno del Partido Radical y la CEDA, cada vez más escorado a la derecha, mantenía unas mayorías insuficientes y con crisis continuadas, además de algunos escánd...